3. Fraude

Fraudes científicos en microbiología: manipulación de datos, gráficos y conclusiones erroneas. 

A lo largo del tiempo, diferentes descubrimientos científicos han permito explicar el mundo, predecir fenómenos, prevenir o curar enfermedades, buscar herramientas y soluciones para mejorar la calidad de vida de las sociedades. Sin embargo, la búsqueda constante de resultados, donde la misma sociedad exije que estos sean positivos, desencadena una serie de consecuencias en la veracidad de la información. 

En este contexto, no sorprende que se identifiquen publicaciones científicas con problemas graves, incluyendo casos claramente fraudulentos. Detrás de esto existen varios factores como el afán de prestigio por parte de los investigadores, la obsesión por confirmar una hipótesis a toda costa e incluso por un sistema de evaluación que mide a los científicos por número de artículos publicados, más que por la solidez, transparencia y reproducibilidad de la evidencia.

En el área de la microbiología (y en áreas relacionadas como las biomédicas), se han reportado numerosos casos de manipulación de la información, especialmente de figuras e imagenes, las cuales son copiadas, recortadas y modificadas desde otros artículos. Ante esta problemática, aparece Elizabeth Mik, una microbiologa holandesa, conocida por su trabajo como "forense de imagenes", siendo una figura clave en la detección de estas irregularidades.Su labor comenzó tras encontrar secciones exactas de sus publicaciones y copias modificadas de gráficos e imagenes, y desde entonces se ha dedicado a revisar publicaciones y reportar anomalías en multiples estudios. 

Uno de los casos identificados por Elizabeth fue el de Claudio Hetz, en Chile, donde se señalaron modificaciones de fotografías y figuras en varios trabajos. En este caso aparecé también Andrés Couve,  especialista en neurociencias y ministro de Ciencia en Chile, por figurar como coautor, lo que resalta la responsabilidad de todos los involucrados en un artículo. Pero estos casos no se encuentran solo asociados a la manipulación de directa de imagenes.También existen casos donde el foco está en conclusiones erróneas que se sostuvieron durante años. Recientemente, la revista "Science" retiro un artículo publicado en el 2010 que concluía que una bacteria GFAJ-1, aislada del lago Mono (California), podía crecer usando arsénico en lugar de fósforo. Este trabajo fue extremadamente polémico desde el inicio, por sus incosistencias metodológicas y la falta de reproducibilidad, que no confirmaron dicha conclusión. Finalmente, la revista decidió retirar el artículo en julio de 2025, casi 15 años después, argumentando que hoy no cumpliría los estándares requeridos para sostener esa afirmación.

Desde lo personal, me parece valioso que este curso esté profundizando en este tipo de problemáticas. A pesar de que desde nuestras primeras formaciones en ciencia se mencionan “fraude” y “manipulación de datos”, muchas veces se trata el tema de forma superficial. En la práctica, la supervisión real puede ser escasa, y cuando existe interacción, a veces se siente la presión por “buenos resultados”, como si un experimento fallido fuese sinónimo de perder el tiempo. Y lo paradójico es que casi nadie nos insiste en algo fundamental: los resultados nulos o negativos también son resultados. Responden preguntas, delimitan hipótesis y evitan que sigamos invirtiendo recursos en caminos que no se sostienen. Por eso comparto la idea de que la responsabilidad en investigación no recae solo en el becario; todos los participantes la tienen, especialmente cuando se trata de cómo se presentan datos, cómo se interpretan y qué se decide publicar.

Creo que parte de la integridad científica también se construye aprendiendo a manejar la frustración cotidiana: aceptar que un experimento puede salir mal, que una hipótesis puede no confirmarse, y que “no funcionó” no es un fracaso moral, sino información. Y, al final, esa honestidad, aunque sea incómoda, es lo que mantiene a la ciencia como una herramienta confiable para entender y transformar el mundo.


Comentarios

  1. Muy buen ejemplo el del arsénico, fue muy sonado. Dices "Elizabeth Mik", es una errata ¿no? es Bik, creo (https://bsky.app/profile/elisabethbik.bsky.social) Hace un trabajo necesario y muy curioso

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